Web personal de Ricardo Fernández Moyano

Poesía

Tras la Huella del Tiempo

Al acabar de leer “Tras la huella del tiempo” me ha venido a la memoria una frase de José Ángel Valente: "Un poema no existe si no se oye, antes que su palabra, su silencio”.

Según yo la siento, la poesía de Ricardo tiene un trato amoroso con el silencio. Sus versos, tímidos, delicados, parecieran a veces que apenas rozan cortésmente el silencio, como pidiendo disculpas por esa tremenda osadía de nacer, de existir. Sugerir más que explicar. Decir lo que se revela necesario y callar aunque duela el resto. He ahí la vocación poética que subyace en este poemario (no es casual que una cita de Eloy Sánchez Rosillo lo encabece).

Esta timidez, esta delicadeza, esta sencillez no presuponen un fácil proceso creativo, al contrario. Aquí y allá despuntan momentos de sufrimiento, de lucha, dolores de parto ("Tampoco hoy hay luz./ Se sienta incansable/al borde de una idea... /y sus ojos sólo encuentran/espesura”.). Pero el autor, con suma gentileza, con una exquisita educación, diríamos, no se demora en ellos, y, así, "la estéril lucha", "la ansiedad de lo imposible", "las terribles horas del insomnio" son citadas como al descuido, dejando incluso un leve resto de perfume entre las páginas. Como en tantos auténticos poetas, se da en Ricardo la transmutación de los elementos, la alquimia milagrosa y sanadora del arte. La herrumbre, el plomo que están presentes en el camino de la creación acaban convirtiéndose mágicamente, en el oro de una poesía sobria, serena, profunda (palabras que definen también a Ricardo como persona).

Es "Tras la huella del tiempo" el cuaderno de bitácora de unos años más difíciles y duros (intuyo) de lo que aparece reflejado en la superficie de los poemas. Si en esta poesía, como acabamos de decir funciona la alquimia del arte, de igual forma se da la redención del sufrimiento y la angustia por el amor. Pues, siendo otras muchas cosas, "Tras la huella del tiempo" es, ante todo, un libro de amor.

Leer este poemario es percibir, de forma tenue y honda a la vez que "un olor recordado invade el aire". Yo he sentido leyéndolo, un hálito acogedor y envolvente de útero materno (“Vuelve a la paz de tus versos”, “tus ojos me vuelven al calor de mis versos"), una vocación de hogar, un aroma de leña ardiendo en un rincón íntimo y cordial.

“Tras la huella del tiempo” me ha devuelto, después de largos años, la presencia real de Ricardo, su latido más suyo. Y yo se lo agradezco como un acto de amistad extensivo a todo aquel que lo lea. Sus poemas son como ecos de mensajes que su ser profundo envía desde el fondo cálido donde duermen sus sueños más claros, agua pura que sube en ondas inmensas hasta su conciencia. Desde el silencio creador. El silencio originario. Que no es sino un inmenso e inacabable amor.

Frutos Soriano

INSPIRACION

Tampoco hoy hay luz.
Se sienta incansable
al borde de una idea,
y su mente se pierde
navegando diáfanas sombras.
Quisiera encontrar esa palabra
que resuma
la fragancia de un momento
y sus ojos sólo encuentran
espesura.
Así permanece en la espera
y cuando algún ángel remoto
roce su rostro
con ágiles alas,
estallará frenética en la noche
la pálida luz de sus versos.

***

CARTA DE AMOR

Enredado a ti,
a tu serena belleza inexpugnable,
elevado a las abismales cumbres
de tus ojos
de tu risa me alimento.
No hay otra luz en mis tímpanos
dormidos,
ni otra voz sacia mis huesos.
Tiembla tu niña en mis venas
y la temprana sed de tu recuerdo
enciende las cenizas insaciables
de mi sangre y tus besos.
Me duermo en el hueco de tu sonrisa
y abrazado a tu nombre vivo enredado a ti.

***

COMO SIEMPRE

No te das cuenta que estoy intentando
decirte
que vuelvas;
que enciendas la vela de mi sueño
- como siempre -,
y sigas siendo de mis días
timón y arena
A veces estoy triste sin motivo
y una mano de cruel melancolía
atenaza mis horas febriles,
hasta que una palabra tuya
me devuelve
al mundo
de los vivos
y entonces
como siempre,
sólo entiendo mi risa
estallando
en el firme rompeolas
de tus labios.

***

FRENTE AL MAR

Negras olas emergen a tus ojos,
serpentean en la playa
y besan nuestros pies
en una caricia lentísima;
mientras un rumor silente
de sinuosas algas
agita el mar
y nuestros pensamientos se unen
las horas
caen
a gruesas gotas
en la arena.


Publicado en el nº 7 de la revista literaria “Poesía, por ejemplo”

***

COMPAÑERA

A un paso de tus ojos
buscándole respuestas a la noche
a un año en que los hados
quisieron regalarme su luz,
tú ya estabas aquí
calentando mi sed,
compartiendo mis pasos de nieve
tibia.
¡Ah que amarga fue tu ausencia!
Y ahora,
a un paso de tus ojos,
contigo todo tiene nombre.

***

NADA ES INÚTIL

La ciudad estaba sola,
la lluvia había dejado un olor triste
en los tejados
y la noche,
sembrada de semáforos,
invadía las aceras de un dolor
cada vez más gris.
Caminamos unos pasos silenciosos,
infinitos,
hasta que una luz cegadora
despertó nuestro letargo
y comprendimos
que toda la vida no es invierno,
ni toda angustia es inevitable.


Seleccionado por los alumnos de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Castilla-La Mancha
para el proyecto “Albacete – versos. La ciudad vivida”


Ricardo Fernández Moyano


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