Web personal de Ricardo Fernández Moyano

Poesí­a

Carmen carminis. Poemas para ellas


Un canto en el jardín de los dioses a la sombra del emparrado

El mérito mayúsculo y primero de Carmen carminis es haber sabido situarse en los diversos perfiles de la mujer que recorre las páginas de este libro de merecido homenaje a su statu. Y sí, hoy todavía puede hablarse del statu de la mujer en cuanto todavía no se ha alcanzado ese nivel óptimo de igualdad social, emocional e instrumental que haría ociosa su mención.

Ricardo Fernández Moyano ha sabido captar con hondura y sensibilidad la «otra» sensibilidad, ésa que aún anida en la concepción errónea de la diferencia. Pero si esto es así es porque la inercia conceptual soporta un lastre que quizá libros como éste contribuyan a aliviar. Muchas condiciones expresas de los distintos grados del ser y del estar mujer son abordados por Fernández Moyano también en diversas maneras rítmicas, desde la cadencia asonantada hasta la musicalidad de la rima interna, pero sin olvidar que esos ritmos han de adaptarse al proverbial verselibrisme por el que transita mayoritariamente la poesía actual. Tampoco desecha Ricardo dos o tres concesiones al simbolismo, a unas gotas de abstracción que acaso se toma para no vaciarse en la sencillez viva del lenguaje empleado en esta entrega. No es preciso recordar que la obra poética de Fernández Moyano ha viajado siempre de la mano de la honda emoción y de la delicada penetración en esa prefiguración que se ha venido a llamar «el alma humana». Pues bien, vuelve aquí el poeta de Albacete a profundizar en ella, a acoplarse perfectamente a la intuición espiritual que transe la inmediatez de lo tangible para colarse por las rendijas de la ternura, de la pasión, de la piedad, del dolor, de la soledad... en sus manifestaciones intangibles, en sus presencias evanescentes que sólo la emoción poética es capaz de aprehender. La encarnación de todos estos elementos aparece perfectamente perfilada en esa mujer que ahora es ya figura tipológica, fisonomía plural y a la vez única que atañe a su multiforme presencia a lo largo de los poemas.

Ricardo opta a veces por alejarse formalmente de «ella» para que la objetividad de una denuncia no tropiece con ningún obstáculo subjetivo y pueda decirnos en voz alta lo que pasa; otras, el trazo grueso del «estar» que no deja ser a la mujer, se convierte casi en grito; y otras, por fin, cuando la mira de frente y ve su mirada, o el azogue de unos ojos como espejos, entonces Ricardo sólo susurra atrapado por la belleza, sorprendido por la hermosura, y claudica. En lo más íntimo ha de encontrar luego el silencio de una sola palabra descriptiva, de una sola idea definitoria que nos lanza como un reto invitándonos a emularlo.

Carmen carminis, enunciado axiomático de la tercera declinación de este sustantivo, nos llena de emoción nueva, pero nos llama la atención sobre la necesidad no de recordar, sino de no olvidar que la poesía es también (y casi siempre) un modo de expresión estética atenta a la empatía; es la manera en que la poesía puede alcanzar el grado de «ser humano» que con harta gratuidad empleamos en el contexto social sin reparar nunca en que ese sintagma está abarrotado de sentido: sólo es necesario reflexionar brevemente para que su significado pleno se revele.

Este libro es, pues, un ejemplo de ese valor incuestionable que Ricardo Fernández Moyano ha tenido la amabilidad y la generosidad de entregarnos a todos los lectores, pero, sobre todo, a nosotras, las mujeres. Es, en efecto, un libro que nos expresa y nos expone, ya que despliega el amplísimo abanico de lo femenino observado por una intuición y una sutileza poco frecuentes. Pero, por favor, entiéndase exento de todo prejuicio que de manera inclemente sería destacado por quienes todavía andan perdidos en el laberinto del género sin encontrar la salida al sexo. Carmen (Karmel) es palabra hebrea en su origen y significa «jardín de los dioses»; el Karmen árabe (sin duda procedente de la misma raíz semita) significa «parra».

Dejadme enredar un poco y tomar unas uvas en ese jardín acompañado del canto y la dicción de unos poemas.

Inés Ramón

***

NOTA DEL AUTOR

Cuando la Comisión de Mujeres de la Asociación de Vecinos Picarral-Salvador Allende de Zaragoza me pidió unos poemas sobre la mujer, para los actos que se realizan todos los primeros martes de mes en la Plaza de España de nuestra ciudad, como rechazo a la violencia machista y para reivindicar el papel de la mujer en la sociedad, decidí efectuar una recopilación de mis poemas escritos para la mujer, ya sean poemas de amor, desamor, denuncia o afirmación sobre la realidad que vive la mujer tanto en nuestra sociedad como en el resto del mundo. Esta Antología quiere ser un homenaje a todas ellas, a su valentía por denunciar situaciones de injusticia y marginación, a su lucha por defender valores propios y que muchas veces les han sido arrebatados. El título obedece a dos razones, carmen-inis, en latín significa poema y también porque Carmen es un nombre íntimamente ligado a mí. El subtítulo Poemas para ellas, no deja lugar a dudas de a quién van dedicados estos versos, con ellos quiero aportar mi granito de arena a esta causa en busca de la igualdad de derechos que en pleno siglo XXI, ya deberían haber sido conseguidos.

R. F. M.



***


Presentación en Zaragoza por Mar Blanco


***


LA NIÑA DEL MAR*

LLORABA
la niña
porque muñeca no tenía,
el mar estaba en calma,
de pronto embravecía.
Caminaba descalza
por la playa tranquila,
llorando por la orilla,
porque muñeca no tenía.
No suspires niña del mar,
no te aflijas, mi bien, mi vida,
si no tienes muñeca
tienes un mar, toda una vida.
Corría por la arena,
sin zapatos, la niña,
aunque no tenía muñeca,
ya no lloraba, ¡sonreía!

_________________
(*) De Rafael Alberti, casi.

***


LLANTO DE GUITARRA

ERES hermosa como el mar,
risueña como el sol,
y tienes su calor
y guardas su fulgor
sobre tu corazón.
Esta guitarra suena
y canta para ti,
otras veces por ti ha llorado,
con lágrimas de aire,
con lágrimas de sol y bosque.
Eres cálida como el mar,
mas no puedes amarme,
y mientras yo me alejo,
la lira llora
con lágrimas de aire.
Gotas que van al mar,
por no saber dónde ir,
yo me pierdo en la noche,
solo, triste y cansado,
pensando en ti.


***


SOLILOQUIO

PROBABLEMENTE nadie
llame a tu puerta
esta noche,
y el teléfono enmudezca
para siempre
cuando una voz entrecortada y dulce
con la sangre poblando
su garganta,
te comunique
la muerte de la estrella.
Volverás ingenuamente a asomarte
al pozo cenagoso de otros ojos,
te hundirás en el barro
hasta ahogarte;
dejarás deslizar tu corazón
por un níveo filo de sierpes
y con la boca reseca de rabia,
respirando cieno
y ausencia,
podrás ver
enloquecido,
que alguien
estará besando
la luz que despreciaste. 

***

DECLARACIÓN DE INTENCIONES

HARTA ya de perseguir sombras,
huracanes encendidos o cenizas
que corrigen nostálgicos yerros.
Decidida a acabar con el miedo
que oculta tras el espejo
la verdadera imagen de la vida.
Quieres desde hoy dedicarte
a la alegría,
abrir los ojos
a la esperanza,
levantar la mirada
por encima de los montes
y,
   a pesar de todo,
                          vivir. 

***

EN EL ALFÉIZAR


AUNQUE tus ojos ya no posean
el brillo de los años claros,
y las manos firmes de ayer
ahora sean torpes como espigas.
Aunque tu mente se agite
como un vaivén de olas,
y tus pensamientos oscilen
al calor de tus cenizas.
Aún vive en tus labios la ternura
de los días felices y el amor
anida en tu maltrecho corazón
con la inagotable fuerza
de lo vivido. 

***

DESNUDEZ

MI aliento despojé
del pánico.
Retiré los ropajes
que cubrían mis huesos
y me mostré limpio de abrojos.
Para cuando me mires sepas
que bajo el céfiro
de esta reseca piel
se esconde un corazón
en ascuas por tu cuerpo.

***

CEGUERA ORIGINAL

LA vida se le escapa,
como el agua otoñal
que traspasa su ventana.
La muerte desde la cima,
altas cumbres del destino,
con su mirada le amenaza.
El mar se agita a sus pies
y le recuerda: la arena
volverá a cubrir la senda
de regreso a nuestro origen.
Ya llegó el tiempo del retorno
y aún no comprende la tristeza
de estas noches,
ni la razón de su ceguera. 

***

TRAS LA VENTANA

OCULTA en la ventana
mira pasar mejores años
en procesión estúpida:
magos, perros, amantes.
Con uñas desgastadas
por el acero de lo incierto,
sueña un cristal
donde resida la cordura. 

***

016

APENAS has cruzado el umbral,
descubres en el paladar
el sabor metálico del desprecio,
algunos pasos más
y unos ojos te atraviesan
anulando toda respuesta.
El amor compartido por años
no puede ahora aliviar
la amenaza que acecha.
Te acurrucas en un rincón
a la espera que nada sea verdad
y vuelvan al abrazo
las manos que te golpean.

***

LA ÚLTIMA GOTA

PASAN los días y las horas,
te preguntas porqué sigues ahí
intentando buscar sentido al pálpito.
Sabes que nada será igual,
que la vela olvidó su brillo
tras un peldaño de inconsciencia.
La arena clausuró clepsidras
y ya no tienes fuerzas
para desenlodar sus poleas,
pero hasta que no llegue al suelo
la última gota, seguirás tejiendo
la urdimbre de las fechas
con el mismo afán que cuando eras joven
y pensabas que vivir
era buscar en el espejo
la llama de los días imposibles.



Ricardo Fern\C3ƒƒ\C3‚¡ndez Moyano
 

Volver


Web diseñada por Jaime Millán de Castro